Desde pequeña, Pilar sabía lo que no quería ser: abogada o médica. Siempre inventaba juegos y creaba piezas artísticas, con una fuerte atracción por el dibujo técnico y los números.
Aunque su voz no la llevó a la música, encontró su camino en la arquitectura. En la Universidad, descubrió su pasión por los idiomas, lo que la llevó a trabajar en proyectos internacionales en Alemania, Filipinas, Estados Unidos y España.
Su carácter perfeccionista y atención al detalle la llevaron a especializarse en diseño de interiores, donde cree que el arte debe estar en cada rincón, y que cada detalle cuenta.